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Esta tarta en realidad no es un auténtico tiramisú porque el verdadero, que es un postre italiano, lleva huevo y ésta no. Primero hacemos un bizcocho en un molde desmontable. Para ello ponemos en un bol un yogurt, cuyo vaso vacío utilizamos para las medidas de los demás ingredientes, una medida de aceite, dos de harina y dos de azúcar. Añadimos 4 huevos y un sobre de levadura Royal. Mezclamos todo muy bien con la batidora, lo echamos en el molde y lo metemos en el horno precalentado un poquito a 150º durante 50 minutos. Apagamos el horno y lo mantenemos dentro otros diez minutos para que no se baje. Lo sacamos y lo dejamos enfriar.Por otro lado hacemos café no muy fuerte, dos vasos de los de agua, y lo endulzamos un poco. Montamos medio litro de nata con 8 cucharadas soperas de azúcar, le añadimos 500 gramos de queso Mascarpone y un poquito de gelatina. Yo utilizo gelatina neutra en polvo de Royal. Caliento la cantidad de una tacita de café, de agua; en otro vaso pongo un tercio del sobre, una cuchara de agua fría y lo mezclo. Ahora echamos el agua caliente y lo movemos bien hasta que se disuelva por completo; lo dejamos enfriar un poco y en este momento es cuando lo ponemos en la nata con el queso. Lo unimos todo y ya tenemos nuestra crema mascarpone. Después dividimos el bizcocho que habremos sacado del molde, en tres capas. Ponemos una de ellas otra vez en el molde, la empapamos con café y un poquito de licor de almendras amargas (amaretto) y cubrimos con una capa de crema. Sobre ésta ponemos otra de bizcocho y repetimos con el café y el licor. Y por último echamos la crema restante que deberá ser algo más que la que hemos puesto en la anterior. Espolvoreamos con cacao amargo en polvo de manera que quede totalmente cubierta y ya tenemos nuestra tarta. Antes de consumirla la dejamos enfriar bien en el frigorífico al menos 4 horas. Puede parecer un poco complicada pero no lo es y además merece la pena pues está riquísima.
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